Estudio sobre la vinculación entre el edadismo y la soledad. Analizar, sensibilizar y prevenir la discriminación a personas mayores
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Año: 2026
Páginas: 75
El edadismo constituye una forma de discriminación social basada en estereotipos, prejuicios y prácticas que sitúan a las personas en desventaja por razón de edad, afectando de manera especialmente intensa a las personas mayores (Butler, 1969). Se trata de un fenómeno multidimensional que opera en los niveles individual, interpersonal y estructural, influyendo en actitudes, relaciones y políticas públicas (OMS, 2021). En el contexto europeo y español, el edadismo se encuentra ampliamente extendido y normalizado, manifestándose en ámbitos como el empleo, la atención sanitaria o la participación social, y vinculándose a percepciones sociales negativas sobre la vejez que afectan a la autonomía, la dignidad y el bienestar de las personas mayores.
La evidencia científica demuestra que el edadismo no solo impacta en la percepción social del envejecimiento, sino que tiene consecuencias directas sobre la salud física y mental, la participación social y el ejercicio de derechos. En particular, los procesos de edadismo internalizado —explicados por la teoría de la incorporación de estereotipos (Levy, 2009)— se asocian con menor iniciativa social, retraimiento relacional y mayor vulnerabilidad, configurando un entorno propicio para la soledad no deseada. A su vez, estudios empíricos evidencian una relación significativa entre discriminación por edad y mayores niveles de soledad, incluso al controlar variables socioeconómicas y de salud, lo que refuerza el papel del edadismo como determinante social clave.
En España, este fenómeno adquiere especial relevancia en un contexto de envejecimiento poblacional y aumento de la soledad no deseada, particularmente entre personas mayores en situación de vulnerabilidad. Factores como la fragilidad social, el deterioro de redes de apoyo o la anticipación de trato discriminatorio contribuyen a procesos de aislamiento y autoexclusión, generando un círculo vicioso en el que edadismo y soledad se refuerzan mutuamente.
En este escenario, entidades sociales como Grandes Amigos desempeñan un papel fundamental. A través de programas de acompañamiento basados en relaciones significativas, participación comunitaria y voluntariado, Grandes Amigos actúa buscando generar un impacto directo que se traduzca en la reducción de la soledad no deseada y, al mismo tiempo, contribuye a combatir el edadismo en sus distintas dimensiones. Sus intervenciones fomentan vínculos igualitarios, rompen estereotipos negativos sobre la vejez, fortalecen el sentido de pertenencia y promueven entornos sociales más inclusivos. Asimismo, su experiencia evidencia que la soledad no puede entenderse únicamente como un problema individual, sino como el resultado de dinámicas sociales y estructurales que requieren respuestas integrales. En este contexto, el desarrollo del presente proyecto responde a la necesidad de profundizar en la comprensión del vínculo entre edadismo y soledad no deseada, así como de visibilizar un fenómeno que, pese a su elevada prevalencia, continúa siendo insuficientemente reconocido en el ámbito social y político. Tal y como se desprende de la evidencia científica y de la experiencia acumulada por entidades sociales como Grandes Amigos, la soledad en la vejez no puede abordarse únicamente desde una dimensión asistencial o relacional, sino que requiere integrar el análisis de factores estructurales como la discriminación por edad. Sin embargo, existe todavía una limitada producción de conocimiento cualitativo que permita comprender en profundidad cómo el edadismo se manifiesta en las trayectorias vitales de las personas mayores, cómo se internaliza y de qué manera influye en los procesos de retraimiento social y aislamiento.
A partir de esta brecha, el proyecto plantea la realización de un estudio cualitativo basado en historias de vida que permita identificar los mecanismos a través de los cuales el edadismo contribuye a la experiencia de soledad, así como los factores de riesgo y protección asociados. Este enfoque no solo busca generar evidencia, sino también dar voz a las propias personas mayores como protagonistas de sus experiencias, favoreciendo su reconocimiento como sujetos activos y contribuyendo a desmontar narrativas estereotipadas sobre la vejez.
