Demencia y Cuidados Apoyos para afrontar el deterioro cognitivo

Alzheimer’s Disease International (ADI) y la Organización Mundial de la Salud cifran en más de 55 millones el número de personas que conviven con algún tipo de demencia en el mundo, y estiman que la cifra alcanzará los 78 millones en 2030 y los 139 millones en 2050, con una incidencia anual en torno a los 10 millones de casos nuevos (OMS, 2025; ADI, 2024).
Esta evolución no se distribuye de manera homogénea entre regiones: más del 60 % de las personas afectadas reside en países de renta baja o media, y las proyecciones apuntan a que el incremento será especialmente acusado en estos contextos a medida que avance su transición demográfica (OMS, 2025). A las cifras de prevalencia se añaden estimaciones sobre el impacto económico del síndrome.
Alzheimer’s Disease International sitúa el coste global asociado a la demencia por encima de los 1,3 billones de dólares anuales y proyecta que alcance los 2,8 billones en 2030, una magnitud que en buena medida explica su consideración como prioridad sanitaria a escala internacional (ADI, 2024). El World Alzheimer Rep ort 2024, elaborado a partir de una encuesta realizada a más de 40.000 personas en 166 países y territorios, documenta que el 80 % de la población y el 65 % de profesionales sanitarios y de cuidados consultados atribuyen la demencia al curso ordinario del envejecimiento –una asunción que la propia OMS ha desmentido en sucesivos documentos técnicos (OMS, 2020)– y que el 88 % de las personas que conviven con la enfermedad declara haber experimentado situaciones de discriminación. En este contexto, la 70.ª Asamblea Mundial de la Salud aprobó en 2017 el Plan de Acción Mundial sobre la respuesta de salud pública a la demencia 2017 2025, que estableció siete áreas estratégicas de actuación –entre las que cabe destacar la reducción de riesgos, el diagnóstico, los cuidados y el apoyo a las personas cuidadoras– y fijó objetivos cuantitativos para los Estados miembros (OMS, 2017). Su grado de implementación ha resultado, no obstante, heterogéneo entre países, de modo que solo una parte minoritaria ha desarrollado planes nacionales operativos con dotación presupuestaria específica (OMS, 2025). El presente dosier se propone ofrecer un panorama de los apoyos disponibles en buena parte de los países de nuestro entorno para afrontar el deterioro cognitivo, con atención tanto a los servicios formales como a las redes informales de cuidado y a algunas experiencias en marcha. Conviene, con carácter previo, detenerse en el concepto mismo de demencia, en su magnitud y en sus factores de riesgo, dado que cualquier respuesta de política pública parte de una comprensión clínica y epidemiológica del fenómeno al que se dirige.

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