cuidados de larga duración
CEAFA trabaja para poner en valor a las personas excuidadoras y para colocarlas en el centro de atención, realizando este estudio para conocer su situación y detectar, en su caso, sus necesidades. El proyecto, persigue tres objetivos:
– Conocer el perfil de quien, tras años de ofrecer atenciones y cuidados a un familiar con la enfermedad, han dejado de ejercer ese rol.
– Analizar cuál es su situación personal, a través de un cuestionario elaborado para tal efecto.
– En base al conocimiento adquirido en el objetivo anterior, proponer, llegado el caso, medidas en relación con la situación y necesidades que puedan detectarse, de cara a mejorar la calidad de vida de aquellas personas que lo necesiten.
El riesgo de morir por coronavirus aumenta con la edad. En esta crisis sanitaria del SARS-CoV, las personas mayores se han llevado la peor parte. Los casos de discriminación y edadismo han sido manifiestos o sutiles en muchas áreas. No es admisible que las personas que viven en un centro residencial sean privados de un derecho por su edad o por tener una gran discapacidad. Además, el confinamiento puede tener consecuencias a nivel físico, a nivel cognitivo, a nivel emocional, a nivel conductual, o a nivel social. En nuestro país el modelo de cuidados era insuficiente y era inadecuado, y llegó la crisis y destapó las carencias del sistema. La atención a las personas que precisan cuidados de larga duración merece una reflexión.
En la presente comunicación el objetivo principal es incorporar la intervención comunitaria como una línea innovadora que permita modificar el estereotipo de género como causante de mandato de los cuidados de larga duración. Nos fundamentaremos en la experiencia acumulada en la ejecución del proyecto piloto de investigación acción participativa Cuidamos Contigo diseñado por la Fundación Pilares para la Autonomía Personal, que se está llevando a cabo en los municipios de Rojales y Almoradí con la participación del Dep. de Trab. Social y Serv. Soc. de la Universidad de Alicante. El proyecto ha sido reconocido como innovadora y se financia a través de la subvención del IRPF concedida por la Generalitat Valenciana. La metodología se basa en la I-A-P desde un enfoque comunitario. La pregunta de investigación es ¿Podemos pasar de mujeres cuidadoras a comunidades cuidadoras? Se mostrarán los resultados a través del desarrollo de los 9 pasos del MAICP. La conclusión principal es que resulta necesaria la asunción de los cuidados de larga duración por parte de todos los actores sociales involucrados en las políticas sociales entendiendo que los mismos una cuestión transversal y no solo una responsabilidad de las mujeres.
Las rutas son un conjunto de consideraciones, acciones y elementos, refrendados por el conocimiento existente y validados por la experiencia aplicada, sobre contenidos clave de este enfoque para hacerlo efectivo en los centros y servicios.
Pretenden facilitar de una forma flexible itinerarios de progreso. Su finalidad es orientar a los centros, servicios y equipos en el camino hacia una atención centrada en las personas, respetando una estrategia propia y apoyando que las diversas trayectorias tengan la necesaria globalidad y la clara orientación que debe caracterizar el avance en este enfoque de atención.
¿Por qué una ruta de Buen Trato?
El Buen Trato es una cuestión nuclear para una atención centrada en las personas, algo que se tiene claro cuando se entiende que cuidar significa acompañar vidas que merezcan la pena ser vividas, siendo, el cuidado, mucho más que un conjunto de tareas procedimentales.
Esta ruta basa sus recomendaciones en las consideraciones básicas para hablar de Buen Trato en los cuidados de larga duración:
• El buen trato parte del reconocimiento de la dignidad de toda persona.
• Cuidar es acompañar vidas. El cuidado es una oportunidad para facilitar una buena vida, una vida con sentido.
• El buen trato implica atención integral y siempre personalizada.
• El buen trato conlleva proteger a la persona equilibrando objetivos de seguridad con bienestar.
• El buen trato solo se consigue cuidando las relaciones entre las
• personas que participan en el cuidado
Es necesario concretar en qué consiste en Buen Trato y cómo se desarrolla el buen trato cuando cuidamos a personas en la atención cotidiana, y, por otro lado, es necesario tener muy presente que el cuidado se sustenta en marcos relacionales donde profesionales y familias somos quienes generamos los entornos que facilitan el respeto a la dignidad y la promoción de la autonomía.
“El buen trato solo es posible en los entornos donde las personas, todas, se tratan bien”
