género
There is a need to redefine and improve the treatment and care given in residences for the elderly from a non-pharmacological perspective that fosters person-centred care. In particular, the psychological and behavioural symptoms associated with dementia require a multidisciplinary evaluation to design appropriate interventions. The objective is to evaluate behavioural disorders in a group of residing elderly people and analyse whether the gender of the participants influences the presence of these behaviours. In the methodology, the group is consisted of 450 people, 73.6% women and 26.4% men with an average age of 86.82 (WD=8.22). The results show that women have a greater risk of presenting behavioural disorders. Men tend to present higher levels of anxiety, lack of inhibition, sleeping disorders, and loss of appetite; while women present more affective symptoms such as anxiety, euphoria, or apathy, or more psychotic symptoms such as delusions and hallucinations, and more aberrant motor behaviours. This influence is only significant for delusions and aberrant motor behaviour. The discussion and conclusions of the study show that gender influences behavioural disorders. This type of research work is very scarce because may be of great interest to develop and improve preventive strategies and non-pharmacological use of these symptoms in residence for the elderly settings.
Resumen En esta publicación se analiza, desde el enfoque de género, el fenómeno del envejecimiento de la población y su feminización. Se ofrecen datos actualizados sobre los aspectos más destacados que rodean sus condiciones de vida y se incorporan reflexiones y propuestas de actuación para mejorar la situación de estas mujeres. Índice Introducción Evolución del
Las mujeres tienen una esperanza de vida mayor que los hombres, pero tienen una calidad de vida peor y se enfrentan a más riesgo de pobreza, violencia, discriminación y soledad cuando son mayores. Es decir, las mujeres viven más, pero en peores condiciones. La discriminación y la violencia de género afecta a mujeres y niñas
Son bien conocidas las situaciones de desventaja que las mujeres han tenido y todavía presentan en el ámbito laboral debido a que no han tenido a lo largo de su vida las mismas condiciones sociales y laborales que los hombres. Lo anterior trae como corolario que las cuantías de las pensiones de unas y de otros estén marcadas por una brecha que vuelve a poner en situación de desigualdad a las mujeres en cuanto a los recursos que reciben en la edad avanzada, tanto si tienen una pensión de jubilación como si es de viudedad.
Documento preparado y editado por la Unidad de Redes Transdisciplinarias de la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Chile, basado en la Sexta Escuela Internacional de Verano sobre Envejecimiento.
La familia, en particular la mujer, es la que tradicionLa baja natalidad, la baja mortalidad, la elevada expectativa de vida y el consecuente predominio de las enfermedades crónicas y del grupo de personas mayores son las principales características actuales y futuras de nuestra sociedad, epidemiológica y demográficamente hablando. Estos factores conllevan un incremento imparable en el número de personas dependientes que requieren cuidados de larga duración y de las necesidades de asistencia desde los sistemas formal e informal.
La familia, en particular la mujer, es la que tradicionalmente ha asumido la atención a las personas dependientes en el domicilio, dado el carácter sociológicamente familista de las sociedades mediterráneas (Esping – Andersen, 1999). Por un lado, esta situación es insostenible en la actualidad por la fuerte discriminación de género que implica y porque la responsabilidad de los cuidados descansa sobre un grupo de la población cuya disponibilidad es finita, dado el cambio cultural y laboral hacia la igualdad de género en nuestro país (Garcés, Ródenas y Sanjosé, 2003; Gorri et al., 2003).
Todo ello, influye negativamente sobre la calidad de vida y el bienestar psicológico de las personas dependientes, a la vez que también sobre sus cuidadores principales. Es por todo ello, que la carga de los cuidadores informales se ha conformado hoy como un problema sanitario y social que requiere un profundo estudio, a la vez que soluciones adecuadas por medio de programas de apoyo e intervención desde la Psicología, entre otras ciencias. almente ha asumido la atención a las personas dependientes en el domicilio, dado el carácter sociológicamente familista de las sociedades mediterráneas (Esping – Andersen, 1999). Por un lado, esta situación es insostenible en la actualidad por la fuerte discriminación de género que implica y porque la responsabilidad de los cuidados descansa sobre un grupo de la población cuya disponibilidad es finita, dado el cambio cultural y laboral hacia la igualdad de género en nuestro país (Garcés, Ródenas y Sanjosé, 2003; Gorri et al., 2003).
