De la Gerontología Narrativa a los Cuidados Narrativos
Anna Bonafont – Profesora del departamento de Ciencias Sociales y Salud Comunitaria y coordinadora del Centre d’Estudis Sanitaris i Socials de la Universidad de Vic, Colaboradora de Fundación Pilares
En las últimas décadas, la gerontología narrativa ha resaltado la importancia y las repercusiones positivas de los relatos en el bienestar durante el envejecimiento. Para ellos, compartir los relatos en un espacio de participación, escucha y acompañamiento puede tener efectos positivos en la mejora de la autoestima y en el refuerzo de la identidad.
Según diversos autores, la identidad narrativa es un proceso dinámico en el que las personas construyen el sentido de sí mismas mediante relatos coherentes que integran sus experiencias en una historia de vida. Esta perspectiva combina aspectos filosóficos, lingüísticos, temporales y éticos, ofreciendo una visión compleja y enriquecida del ser humano y de su identidad. Al mismo tiempo, la identidad se construye mediante el relato.
La atención centrada en la persona ha puesto en primer plano la importancia del enfoque biográfico como estrategia comunicativa y relacional orientada a la personalización de los cuidados para aquellas personas que necesitan apoyos o cuidados, tanto en las instituciones como en la atención a domicilio o comunitaria.
El enfoque biográfico es una metodología de las ciencias humanas y sociales que se inscribe en una aproximación comprensiva de la persona, poniendo el acento en su subjetividad. Se orienta a entender como las personas dan sentido, coherencia y continuidad a su experiencia a partir de construir i contarse historias a uno mismo o a los demás. La biografía, cuando es narrada por uno mismo, tiene un papel importante en la definición de nuestra identidad.
La aproximación a la biografía es una manera de aproximarse, a la singularidad del Otro mediante sus experiencias y vivencias a lo largo de su historia personal, la cual se ha construido a través de relaciones, elecciones, decisiones, acciones y aprendizajes, pero también de oportunidades y restricciones, de pérdidas y ganancias. Todo ello en constante interacción con su entorno personal, social, cultural e histórico.
Entendemos por narratividad la capacidad humana de utilizar el lenguaje para ordenar y expresar las experiencias humanas, desde una perspectiva subjetiva y experiencial. A través de las palabras y el lenguaje, otorgamos sentido a nuestro mundo, destacando lo que es significativo para nosotros. Las prácticas discursivas son acciones que promueven, construyen, bloquean o modifican la «realidad» vivida y se producen a través del diálogo conversacional y la interrelación.
Si el lenguaje y la palabra son importantes para construir la relación, en los cuidados de larga duración, las narrativas son fundamentales. Los relatos permiten que la persona narradora pueda interiorizar su pensamiento y al mismo tiempo, hacerlo comprensible al Otro poniendo en orden la narración, revisando en sí mismo las sensaciones, emociones, recuerdos o vivencias personales pasadas o presentes. La expresión de estas experiencias, cuando se dirigen a otra persona, que escucha con interés y atención, puede facilitar una revisión reflexiva que facilite una nueva mirada, una nueva relectura o reestructuración, un nuevo posicionamiento subjetivo ante un mismo evento o significado.
Por otra parte, etimológicamente la palabra diálogo, significa que la palabra va y viene, libremente, sobre una base de reconocimiento explícito de que ninguno de los protagonistas de la interacción está en posesión de la «verdad», sino que ambos intentan encontrar o compartir un fragmento de una «verdad» a través del reconocimiento mutuo de la experiencia compartida. La interacción se basa en el compromiso, la confianza y la proximidad, lo cual facilita una relación significativa, que es un requisito indispensable en el acompañamiento en situaciones de malestar.
En los cuidados, y especialmente en los cuidados de larga duración – en centros de internamiento o en la comunidad- toma gran relevancia la aproximación a la comprensión de la persona mediante el acompañamiento y el diálogo, la observación, la escucha y una actitud empática, de manera que se puedan captar como la persona percibe, significa, construye, interpreta, actúa y otorga sentido a sus experiencias y vivencias.
Recientemente, en la literatura científica, se consideran los cuidados narrativos aquellos que promueven una visión centrada en la persona, y son una parte esencial de la atención personalizada y el acompañamiento. Promueven una atención más humana y comprensiva.
Los cuidados narrativos no constituyen nuevas formas de cuidar, sino en valorar la importancia de los relatos en los cuidados cotidianos.