Género y cuidado en la Agenda 2030
Virginia Maquieira D’Angelo – Fundación Pilares, Profesora Emérita de Antropología Social. Universidad Autónoma de Madrid, Instituto Universitario de Estudios de la Mujer. UAM
Durante tres años se generó desde Naciones Unidas una dinámica deliberativa con una gran participación de gobiernos, organizaciones no gubernamentales, asociaciones para el desarrollo y por los derechos de las mujeres y equipos de expertas/os, con el fin de desarrollar un marco global con el que trabajar a partir de 2015, que permita en el 2030 encontrarnos en la dirección de un mundo mejor.
El resultado fue la aprobación en la Asamblea General del 25 de septiembre de 2015, de la resolución 70/1, Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible que fue aprobada por 196 países, entre ellos España. La Agenda formula 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y 169 metas para afrontar retos y desafíos mundiales y fomentar el logro de sociedades pacíficas, igualitarias y justas. En esta agenda se contempla el objetivo cinco dedicado a lograr la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres y las niñas, cuyas nueve metas son
1. Poner fin a todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas en todo el mundo.
2. Eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas en los ámbitos público y privados, incluidas la trata y la explotación sexual y otros tipos de explotación.
3. Eliminar todas las prácticas nocivas, como el matrimonio infantil, precoz y forzado y la mutilación genital femenina.
4. Reconocer y valorar los cuidados y el trabajo doméstico no remunerado mediante servicios públicos, infraestructuras y políticas de protección social y promoviendo la responsabilidad compartida en el hogar y la familia, según proceda en cada país.
5. Asegurar la participación plena y efectiva de las mujeres y la igualdad de oportunidades de liderazgo a todos los niveles decisorios en la vida política, económica y pública.
6. Asegurar el acceso universal a la salud sexual y reproductiva y los derechos reproductivos según lo acordado de conformidad con el Programa de Acción de la Conferencia.
7. Emprender reformas que otorguen a las mujeres igualdad de derechos a los recursos económicos, así como acceso a la propiedad y al control de la tierra y otros tipos de bienes.
8. Mejorar el uso de la tecnología instrumental, en particular la tecnología de la información y las comunicaciones, para promover el empoderamiento de las mujeres.
9. Aprobar y fortalecer políticas acertadas y leyes aplicables para promover la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres y las niñas.
Los Estados firmantes no sólo se comprometieron a hacer de la sostenibilidad, la igualdad, la paz y el progreso humano una realidad para todas las naciones y personas; también reconocieron que la igualdad de género es crucial para esta visión transformadora como objetivo en sí mismo y como catalizador de los avances en toda la Agenda 2030. Los avances conceptuales derivados de la investigación en género y cuidados y la acción de las organizaciones implicadas en la formulación de la Agenda hicieron visible la importancia de incluir un objetivo específico, pero también la transversalidad del mismo en otros objetivos y metas. Se introdujo en las deliberaciones las dimensiones de género de la pobreza, del hambre, la salud, el empleo decente, la degradación ambiental, los conflictos bélicos y la paz, el financiamiento al desarrollo y la reducción de las desigualdades, mostrando la centralidad de la igualdad de género en la formulación de los distintos ODS.
Se ha señalado acertadamente la relevancia de incluir en el objetivo 5 la meta 4, referida al reconocimiento y valoración social del trabajo doméstico y de cuidados, al ser una actividad que contribuye al bienestar individual y social y supone el reto de construir modelos de organización de los cuidados proporcionando protección social a las personas dedicadas a cuidar a otras, fomentando la corresponsabilidad en los hogares y la implicación de los poderes públicos en la implementación de políticas públicas y en la provisión de servicios.
En este sentido la formulación de esta meta en el marco de una agenda mundial de desarrollo sostenible recoge una nueva visión que fortalece la dimensión pública del trabajo de cuidados y plantea una transformación de la sociedad y del imaginario colectivo que asigna en exclusiva a las mujeres la obligación de cuidar. Implica situar el cuidado en el centro del análisis de la construcción de la desigualdad de género y, al mismo tiempo, considerarlo esencial para abordar la sostenibilidad de las sociedades y la realización de la justicia.
El cumplimiento de la Agenda es lento y desigual. Tan desigual como es la realidad política, ideológica, económica y ecológica en los diversos contextos mundiales. Hay disparidad regional y local y el progreso varía entre países. Algunos países presentan avances notables en algunos de los ODS y otros se enfrentan a desafíos abrumadores. No obstante, la mayoría de los países (190 de 193) siguen participando activamente en las Revisiones Nacionales Voluntarias (VNR) lo cual es una señal positiva porque muestra un compromiso continuo a nivel gubernamental con el avance de la Agenda 2030.
Pese a esto, el Informe de ONU Mujeres que realiza un seguimiento de la Agenda proporciona datos globales que exponen la situación de las mujeres en relación con cada uno de los objetivos, metas e indicadores. El informe pone de manifiesto que la arraigada discriminación de género presente en todos los países amenaza con socavar el potencial transformador de la Agenda. Preocupa que algunos ODS carezcan de indicadores específicos de género y se atribuye esta carencia, en parte, a la falta de datos de las condiciones de vida de las mujeres y las niñas, especialmente en relación con el cuidado que permanece como actividad invisibilizada.
Muchas voces consideran que el momento actual presenta amenazas evidentes para el cumplimiento de la agenda 2030 debido a las múltiples crisis acumuladas en las últimas décadas: sanitarias, financieras, sociales, bélicas y de cuidados que han profundizado brechas sociales, económicas y de género, A esta circunstancias hay que agregar el auge de gobiernos y fuerza políticas autoritarias con una fuerte hostilidad hacia los acuerdos multilaterales y los objetivos y aspiraciones que representa la Agenda 2030, y de manera especial la igualdad de género, como un objetivo político. En estas circunstancias es necesario impulsar una ciudadanía activa mundial capaz de movilizarse en favor de los objetivos establecidos en la agenda 2030 y que presione a los estados para su cumplimiento. Al mismo tiempo se hace necesario generar investigaciones locales y comparativas que proporcionen nuevos datos y permitan abordar las lagunas que la Agenda presenta a la vez que fortalezca las capacidades que representa para el logro de un desarrollo sostenible que no deje a nadie atrás.