¿Qué pasó con la Estrategia de Envejecimiento Saludable? Acciones para vivir bien, siempre
Nunca una sola palabra, social, aplicada a la salud ha cobrado tanto sentido como en el momento actual; el aislamiento no deseado, ha evidenciado que estamos inmersos en una sociedad individualista y que se ha enfrentado a las necesidades de determinados sectores de la población, de una manera cortoplacista y egoísta. Pero, para encontrar soluciones reales y saludables en el envejecimiento, hay que centrarse en la atención holística de la salud, sin olvidar algo tan importante como es la salud social, que entre sus objetivos fundamentales se encuentra el mejorar las condiciones de vida cotidiana.
Para la OMS, la salud no sólo es la ausencia de enfermedad, sino lo que denomina el completo bienestar, y eso incluye los aspectos físicos, psíquicos y sociales. La salud social es un componente clave para la salud y el bienestar en general.
Si aplicamos este concepto al envejecimiento, la salud social puede llegar a representar una completa red de apoyo que se tornaría fundamental en la lucha contra la soledad no deseada y el aislamiento social, lo que al mismo tiempo permitiría aumentar el sentimiento de pertenencia a la comunidad, una participación más activa, la protección de la salud física y el cuidado de las relaciones sociales, que comporta una de las formas para el autocuidado. Esta es la principal conclusión de la investigación más larga de la historia promovida por la Universidad de Harvard bajo el título Harvard Study of Adult Development; en la misma, quedaba patente que a medida que se analizaban los factores que influían sobre la salud y el bienestar, las relaciones con los amigos, principalmente con la pareja, eran fundamentales. La gente que tenía las relaciones más estrechas estaba protegida contra enfermedades crónicas y mentales, así como pérdida de la memoria, aunque esas relaciones tuvieran altibajos.
Recogiendo esta línea argumental, debutó el concepto de envejecimiento saludable, entendido como el proceso de desarrollo y mantenimiento de la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez. La Organización Mundial de la Salud en su Informe Mundial sobre Envejecimiento y Salud (2015), amplió el concepto de envejecimiento saludable al proceso de fomentar y mantener la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez. Con esta nueva definición, envejecer de manera saludable no significa envejecer sin enfermedades; significa, ser capaz de hacer durante el máximo tiempo posible las cosas a las que cada persona le da valor, respondiendo a lo que consideran su propio plan de vida, pero para que todo esto sea posible; es necesario, que de una manera urgente se desarrollen políticas reales de rediseño de servicios sociales para poder responder a estos desafíos.
A nivel internacional se reconoce, que aunque las personas viven más años que nunca, muchas no tienen acceso a una buena vida en la edad avanzada a causa de la mala salud, las deficiencias de los servicios de salud y los obstáculos físicos y sociales que limitan la inclusión y participación de las personas mayores en todos los aspectos de la vida comunitaria; siendo en la mayoría de las ocasiones, los propios entornos los que discapacitan a las personas, independientemente de la edad que tengan; y así ha quedado patente en el Informe de Progreso sobre la Década del Envejecimiento Saludable de las Naciones Unidas (2021-2023).
Entre las líneas de acción para promover el envejecimiento saludable destacan:
- Impulsar políticas públicas sobre el envejecimiento saludable en todos los países.
- Crear entornos amigables a todas las personas mayores.
- Armonizar los sistemas de salud con las necesidades de las personas mayores.
- Desarrollar sistemas de prestación de atención a largo plazo sostenibles y equitativos.
- Mejorar la medición, el seguimiento y la investigación sobre el envejecimiento.
La sociedad debe ser capaz de articular una participación real, efectiva y visible de las personas mayores, por su bienestar y porque aprovechando cualidades tan importantes como la experiencia, el conocimiento, la sensatez y la moderación; se contribuye a construir una sociedad equilibrada e inclusiva, en la que todos sus miembros puedan desarrollar sus capacidades en plenitud, sin importar la edad.
El envejecimiento activo y la movilización del potencial de las personas mayores constituirán un requisito crucial para el mantenimiento de la solidaridad entre las generaciones; ello debería permitir la inclusión y la participación de todos en función de sus necesidades, sus intereses y sus capacidades.
En realidad, lo que se trata de alcanzar es un susccessful agein o envejecimiento exitoso, transitando hacia aspectos más subjetivos del proceso de envejecimiento. Lo que comenzó como un constructo del envejecimiento centrado en factores meramente fisiológicos; actualmente se entiende como una combinación de factores psicológicos, psicosociales y ambientales, y en el que se analiza de este modo, aspectos tales como la dieta, la resiliencia, los programas formativos y de formación de cuidadores, entre otros (Calero y Navarro, 2018). En resumen, el envejecimiento exitoso es un proceso multidimensional, que combina salud física, cognitiva, social y emocional, con la meta fundamental de mantener la autonomía y la calidad de vida en el envejecimiento.
Yolanda Mª de la Fuente Robles, Catedrática Trabajo Social y Servicios Sociales de la Universidad de Jaén
