Familias

El cuidado se produce siempre en un contexto de comunicación interpersonal. Incluso cuando realizamos tareas de cuidado sin hablar, nos estamos comunicando. La ausencia de palabras, los silencios, nuestros gestos, los ritmos de nuestras acciones, transmiten información. Siempre. No comunicarse no es posible.
Nuestra comunicación es una de las herramientas más importantes en el cuidado de las personas con deterioro cognitivo o que han desarrollado una demencia. Porque nuestra comunicación va a modular, en buena medida, el estado emocional de la persona. Puede facilitar su bienestar y, también, contribuir a reducir su malestar. Tampoco hemos de perder de vista que algunas interacciones también pueden intensificar estados emocionales negativos.
Comunicarse con una persona con demencia y entender algunas de sus conductas, en ocasiones, no es sencillo. Por ello hemos elaborado esta guía, para ayudar a quienes acompañan y cuidan a las personas con demencia a comunicarse mejor con ellas.
En esta guía presentamos de forma muy resumida algunas ideas y técnicas que pueden ayudarnos tanto a comprender las necesidades que las personas con demencia expresan como a mejorar el modo en que nos comunicamos con ellas.
Tomar conciencia de algunas creencias que podemos tener sobre las personas con demencia y sobre sus comportamientos, es el punto de partida necesario para que las técnicas que luego presentamos puedan realmente resultar de ayuda. Porque las técnicas son meras herramientas y, para que resulten valiosas, deben proceder de una mirada, de unas actitudes que las soporten.

Año: 2023

La pandemia se ha extendido por los cinco continentes en solo unos meses tras los primeros casos de COVID-19 aparecidos en China en diciembre de 2019. La respuesta ha sido desigual en las diferentes comunidades autónomas espa nolas. Los recursos, los equipamientos han tardado en llegar y el coronavirus ha afectado a miles de personas. Definida por la OMS como una pandemia mundial, la COVID-19 afecta a todas las personas, pero no a todas por igual. Existen grandes brechas tanto en los riesgos en la salud como en el acceso al tratamiento asociadas a la edad. Las personas mayores son un grupo especialmente vulnerable ante la enfermedad producida por el SARS-CoV-2 que presenta un peor pronóstico, por su comorbilidad, los síndromes geriátricos y la fragilidad asociada al envejecimiento1, habiendo sido definida la pandemia como una emergencia geriátrica2.

Año: 2020

La pandemia de COVID-19 ha tenido efectos devastadores sobre las personas mayores que viven en residencias. En España aproximadamente el 3% de los casos y el 40% de los fallecimientos han sido en este grupo de población, en el que además han aumentado los síndromes geriátricos y los problemas psicosociales, y se han vulnerado derechos fundamentales, como consecuencia de las medidas para el control de la crisis. En este artículo se describen factores estructurales de las residencias y de su relación con los servicios sanitarios públicos que han tenido un papel importante en el impacto de la pandemia en estos entornos. Se presentan modelos alternativos a las residencias tradicionales y a la manera habitual de relación con el sistema público de salud, que unen a otras ventajas la de haber mostrado capacidades excelentes para proteger de la COVID-19 a las personas mayores que viven en estos centros. Entre estos modelos destacan diferentes tipos de viviendas de grupo, modalidades de coordinación sociosanitaria basadas en la gestión de casos y en la dotación de profesionales sanitarios desde el sistema de salud. Se proponen estas experiencias de éxito como elementos a considerar en el cambio de modelo sociosanitario (integrado y centrado en las personas) que ha comenzado a desarrollarse en algunas comunidades autónomas.

Año: 2021

Las rutas son un conjunto de consideraciones, acciones y elementos, refrendados por el conocimiento existente y validados por la experiencia aplicada, sobre contenidos clave de este enfoque para hacerlo efectivo en los centros y servicios.
Pretenden facilitar de una forma flexible itinerarios de progreso. Su finalidad es orientar a los centros, servicios y equipos en el camino hacia una atención centrada en las personas, respetando una estrategia propia y apoyando que las diversas trayectorias tengan la necesaria globalidad y la clara orientación que debe caracterizar el avance en este enfoque de atención.
¿Por qué una ruta de Buen Trato?
El Buen Trato es una cuestión nuclear para una atención centrada en las personas, algo que se tiene claro cuando se entiende que cuidar significa acompañar vidas que merezcan la pena ser vividas, siendo, el cuidado, mucho más que un conjunto de tareas procedimentales.
Esta ruta basa sus recomendaciones en las consideraciones básicas para hablar de Buen Trato en los cuidados de larga duración:
• El buen trato parte del reconocimiento de la dignidad de toda persona.
• Cuidar es acompañar vidas. El cuidado es una oportunidad para facilitar una buena vida, una vida con sentido.
• El buen trato implica atención integral y siempre personalizada.
• El buen trato conlleva proteger a la persona equilibrando objetivos de seguridad con bienestar.
• El buen trato solo se consigue cuidando las relaciones entre las
• personas que participan en el cuidado
Es necesario concretar en qué consiste en Buen Trato y cómo se desarrolla el buen trato cuando cuidamos a personas en la atención cotidiana, y, por otro lado, es necesario tener muy presente que el cuidado se sustenta en marcos relacionales donde profesionales y familias somos quienes generamos los entornos que facilitan el respeto a la dignidad y la promoción de la autonomía.
“El buen trato solo es posible en los entornos donde las personas, todas, se tratan bien”

Año: 2022

Las mujeres, en general, sufren ciertas desventajas en el mercado laboral respecto a los hombres provocadas, en gran parte, por su rol de cuidadora de hijos y otros familiares, como son la contratación a tiempo parcial, el desarrollo de la doble jornada laboral, la brecha salarial y la brecha prestacional. Cuando a esta circunstancia se añade otra como la discapacidad se multiplican las posibilidades de sufrir discriminaciones en el desarrollo de la actividad laboral. La primera desventaja es la alta tasa de inactividad de las mujeres con discapacidad, provocada principalmente por la falta de formación y de información. Pero, incluso, cuando acceden al mercado de trabajo, no se benefician de los efectos de los incentivos que promueven especialmente su contratación y sufren una doble brecha salarial (por ser mujeres y por ser personas discapacitadas). Todas estas condiciones influyen negativamente en el reconocimiento de las prestaciones contributivas, y cuando acceden a las pensiones, lo hacen con importes insuficientes. Es por esto que, consecuentemente, las mujeres con discapacidad son las beneficiarias más usuales de las prestaciones no contributivas.

Año: 2020

CEAFA trabaja para poner en valor a las personas excuidadoras y para colocarlas en el centro de atención, realizando este estudio para conocer su situación y detectar, en su caso, sus necesidades. El proyecto, persigue tres objetivos:
– Conocer el perfil de quien, tras años de ofrecer atenciones y cuidados a un familiar con la enfermedad, han dejado de ejercer ese rol.
– Analizar cuál es su situación personal, a través de un cuestionario elaborado para tal efecto.
– En base al conocimiento adquirido en el objetivo anterior, proponer, llegado el caso, medidas en relación con la situación y necesidades que puedan detectarse, de cara a mejorar la calidad de vida de aquellas personas que lo necesiten.

Año: 2021

En sociedades donde el individualismo ha ido alejando a las personas de los espacios comunitarios, las soledades hacen su aparición: bien por decisión propia de vivir en solitario, bien por ir aislándose en el espacio y en las relaciones; o bien, por encontrarse en soledad sin desear ni haber elegido estarlo. Desde las instituciones públicas se están realizando diagnósticos e investigaciones para conocer la incidencia de la soledad no deseada y poner en marcha acciones que den respuesta a estas situaciones de vulnerabilidad. La Red de Mujeres del Medio Rural de Álava (RED en adelante), en el marco de un convenio1 con la Diputación Foral de Álava, a lo largo de 2020 ha llevado a cabo un mapeo de soledades en el medio rural de Álava para conocer los recursos y las iniciativas en marcha para acompañar a las personas que puedan sentirse solas. Las mujeres que forman parte de las asociaciones de la RED conocen mejor y pueden llegar con mayor naturalidad a las personas en situación de soledad de sus pueblos, algo más complejo para otras entidades del tercer sector o para las instituciones públicas.

Año: 2020

La pandemia provocada por la COVID-19 ha causado un cambio radical en la vida de las personas. El distanciamiento social o la reducción de la actividad física entre otras consecuencias, han afectado especialmente a las personas mayores, un grupo particularmente vulnerable, y entre ellos, a. las que viven en residencias. Estos cambios, junto a la conciencia de esta vulnerabilidad se relacionan con ansiedad, depresión y síntomas psiquiátricos, en muchos casos. Por tanto, esta investigación se propone analizar los efectos de la COVID-19 en variables cognitivas, funcionales y emocionales en un grupo de personas mayores que viven en residencias. Para dar respuesta a este objetivo, se contó con una muestra de un total de 90 personas mayores institucionalizadas con una media de edad de 85,6 (DT= 7,23), siendo mujeres (78,9%). Los instrumentos utilizados fueron: para el estado cognitivo, Mini-Examen Cognoscitivo de Lobo, MEC; para el estado funcional, Índice de Barthel y Test de evaluación de la marcha y el equilibrio de Tinetti. La parte emocional se valoró con la escala Goldberg de ansiedad y depresión. Todos las personas respondieron a los cuestionarios en dos tiempos: 6 meses antes de que se decretara el estado de alarma en España debido a la situación COVID (11.3.2020) y tras la finalización del mismo (21.6.2020). Se realizó una prueba t para muestras emparejadas que mostró diferencias significativas en el MEC (t(89) = 11,40; p < 0,000); el índice de Barthel (t(89) = 2,90; p < 0,005); el test de Tinetti (t(89) = 5,22; p < 0,000); y en la escala de Goldberg tanto en la subescala de ansiedad (t(89) = -8,54; p <0,000) como en la de depresión (t(89) = -4,39; p < 0,000). Estos resultados nos indican que el aislamiento, la ausencia de relaciones y la ausencia de actividades (terapéutica y sociales) ha generado un empeoramiento de las capacidades cognitivas, funcionales y emocionales de las personas mayores evaluadas. Concretamente, se han encontrado mayores niveles de deterioro cognitivo, mayor dependencia funcional, ha empeorado el equilibrio y la estabilidad en la marcha, un aumento de síntomas depresivos, de ansiedad y otros síntomas psiquiátricos. La mayor fragilidad y la dependencia de otras personas para la realización de las actividades de la vida diaria hace que las personas mayores que viven en residencias sean aún más vulnerables a los efectos adversos de la COVID-19.

Año: 2021
Año:

OBJETIVO DE LA GUÍA Informar y sensibilizar sobre el abuso y el maltrato a las personas mayores para poder prevenirlo, detectarlo y actuar en consecuencia.   Enfrentar una situación de […]

Año: 2022

La Guía que presentamos se enmarca dentro de la línea de investigación-acción sobre el enfoque de derechos en la que Fundación Pilares lleva trabajando los últimos años. Con ella damos continuidad a las diversas publicaciones ya elaboradas y disponibles en nuestra web en formato guía práctica: una para promover el ejercicio efectivo de los derechos de las personas en los cuidados familiares en el domicilio; la otra, para favorecerlos en residencias y centros de día mediante la actuación profesional.

Para culminar este proceso faltaba, y eso era lo más importante, contar con una guía dirigida a las propias personas mayores en situación de fragilidad, soledad o dependencia: para compartir con ellas la reflexión sobre aquellas situaciones en las que se produce una vulneración de sus derechos y ofrecer argumentos y estrategias para defenderlos.

Esta Guía 9 parte, desde su título, de la defensa de “nuestros” derechos y deberes. Su objetivo es motivar a las personas mayores a que los conozcan primero, identifiquen las formas en las que se produce su vulneración y cuenten con estrategias para exigir que puedan ser ejercidos en el día a día, tanto si viven en su propio domicilio como si están en una residencia.
Puede ser de utilidad también para los equipos profesionales que trabajan en el ámbito de los cuidados, para las familias cuidadoras y para las asociaciones de personas mayores. En estos entornos, este texto puede venir a enriquecer su trabajo, apoyando, mediante procesos formativos y reflexivos, que todas las personas mayores aprendan a defender mejor sus derechos y a reivindicar y ser conscientes también de sus deberes.

Desde la Fundación Pilares expresamos nuestro agradecimiento por el trabajo que han realizado a lo largo de 2021 las autoras de esta Guía, Loles Díaz Aledo y Mar Maiques Díaz. Con su buen hacer, conocimiento y experiencia han recorrido el proceso consultivo previo a la elaboración de sus contenidos, los han chequeado en grupos de personas mayores y, finalmente, han obtenido el que creemos es un buen resultado que cumple con creces los objetivos pretendidos. Nuestro agradecimiento también a todas las personas y entidades que, de manera totalmente desinteresada han hecho posible este trabajo.

La Guía comienza por una introducción que trata de responder a preguntas como ¿por qué y para qué una guía cómo esta? Y pasa a continuación a desarrollar por qué defendemos que los derechos y deberes son la base de la ciudadanía. La parte más amplia de este texto va desgranando aquellos derechos más importantes que afectan a la vida cotidiana de las personas en situación de vulnerabilidad (autonomía, reconocimiento de la dignidad, derecho a la información comprensible, a la intimidad, al honor a la propia imagen, a la participación, a la sexualidad, a recibir cuidados de calidad, a tener apoyos para seguir controlando su proyecto de vida, a la protección jurídica, a los cuidados paliativos).

Año: 2021
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