Profesionales
📽️Video Metodología y Desarrollo del Plan de Apoyo Individual en Vida Independiente
📽️Video Metodología del proceso de elección, seguimiento y valoración de las experiencias ocupacionales
📽️Video Técnica Atención a la Conducta Reto
El principal objetivo de esta iniciativa es llevar la cultura ética de los cuidados a todas las residencias de mayores.
Edadismo: tipo de discriminación específica que consiste en tratar al otro de manera diferente solo por la edad que tiene.
Es frecuente hablar de la infantilización como una de las formas en las que el edadismo se manifiesta. Es un tipo de violencia psicológica que afecta al bienestar emocional de las personas mayores.
La manera de tratar al adulto mayor como si fuera un niño implica infravalorar sus capacidades físicas y mentales y su bagaje personal. Se favorece así una prematura pérdida de la independencia y autonomía, que puede dar lugar a diversas patologías de tipo psicológico, como pueden ser depresión, autoestima baja y percepción negativa de su autoconcepto (cómo creo que soy: alto, miedoso, paciente, nervioso, reflexivo…).
Otra forma de discriminar al adulto mayor por su edad es el paternalismo, que consiste en un ejercicio de poder sobre un sujeto orientado a evitarle daños. La RAE lo define como la tendencia a aplicar las formas de autoridad y protección propias del padre en la familia tradicional a relaciones sociales de otro tipo; políticas, laborales, etc.
El paternalismo es el modelo de cuidado tradicional. Se trata de un modelo obsoleto, ya que los cuidados deben girar en torno a la persona (modelo de atención centrada en la persona), además de tener en cuenta su dignidad. Bajo la estela del paternalismo, ser una persona mayor se convierte en sinónimo de ser menor de edad. La persona queda reducida a ser un sujeto pasivo, sin voz, incapacitado para la toma de decisiones relevantes para su propia vida.
El objetivo de estas publicaciones, la primera de ellas centrada en la intimidad en las personas mayores, es trasladar la cultura ética de los cuidados a los centros residenciales.
El término “intimidad” proviene del vocablo latino “intimus” que significa “lo que está más adentro”. Los textos hipocráticos incluían el término de intimidad como una obligación del buen hacer médico y la ética profesional. Posteriormente el término de intimidad fue trasladado a los códigos deontológicos de todas las profesiones sanitarias hasta que en la segunda mitad del siglo XX la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Constitución española tratan a la intimidad como un derecho fundamental del ser humano. La confidencialidad es una manifestación del derecho a la intimidad.
La intimidad es el ámbito en que las personas gestionan el mundo de sus valores (religiosos, filosóficos, culturales, políticos, sexuales, económicos, etc..) y todo lo que tiene que ver directa o indirectamente con ellos. La intimidad tiene como objetivo garantizar y proteger la esfera íntima frente la acción, intromisión y conocimiento no deseado de otras personas sin consentimiento expreso del interesado.
En el ámbito sanitaria comprende:
Respeto a la intimidad física/corporal.
Derecho a la limitación y grabación mediante medios audiovisuales.
Derecho al acompañamiento y la intimidad en el espacio físico.
Derecho a la información confidencial.
Derecho a la intimidad decisoria en procesos de toma de decisiones.
Derecho a un tratamiento respetuoso a la personalidad individual.
El desarrollo de actuaciones que tratan de mejorar la calidad de vida de las personas mayores parten muchas veces desde la mera inmediatez o intuición. Sin embargo, para su correcta implantación, es necesario hacer un diseño previo que permita centrar las acciones y conseguir la consecución de los objetivos previamente definidos. En esta obra, el sociólogo Víctor Omar Dabbagh Rollán presenta una guía práctica para la elaboración de proyectos, tanto de intervención como de investigación, que tengan como objeto avanzar en el Modelo de Atención Integral y Centrada en la Persona (MAICP).
Esta guía está dirigida a profesionales que apoyan a personas con discapacidad intelectual o del desarrollo adultas, con el fin de ayudarles a identificar el envejecimiento prematuro y proponer herramientas y estrategias de apoyo para la intervención.
A lo largo de sus páginas se definen algunos conceptos que contextualizan la intervención con esta población y se identifican los signos del envejecimiento.
El profesional también encontrará recomendaciones para la evaluación y valoración de la persona y varias herramientas, recursos y productos de apoyo para acompañarlas de manera personalizada.
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