Sociedad en general
La soledad se define como una «condición psicológica debilitante caracterizada por una profunda sensación de vacío, inutilidad, falta de control y amenaza personal» (Cacioppo et al. 2010; p.453. Esta experiencia se ha visto asociada con consecuencias negativas en la salud física y mental de quienes la padecen (Cacioppo & Cacioppo, 2018; Lim et al., 2020; Ong et al., 2016) incluyendo una mayor mortalidad en quienes reportan puntuaciones más altas de soledad (Luo, et al., 2012). Existen algunos factores que se asocian con mayores niveles de soledad. En estudios de revisión previos estos factores se han agrupado en tres: demográficos, de salud y socioambientales (Heinrich y Gullone, 2006; Lim, Eres y Vasan, 2020). Siguiendo esta clasificación, se presentan a continuación algunos de los factores de riesgo incluidos en cada categoría: Factores demográficos, Factores de salud, Factores socioambientales.
There is a need to redefine and improve the treatment and care given in residences for the elderly from a non-pharmacological perspective that fosters person-centred care. In particular, the psychological and behavioural symptoms associated with dementia require a multidisciplinary evaluation to design appropriate interventions. The objective is to evaluate behavioural disorders in a group of residing elderly people and analyse whether the gender of the participants influences the presence of these behaviours. In the methodology, the group is consisted of 450 people, 73.6% women and 26.4% men with an average age of 86.82 (WD=8.22). The results show that women have a greater risk of presenting behavioural disorders. Men tend to present higher levels of anxiety, lack of inhibition, sleeping disorders, and loss of appetite; while women present more affective symptoms such as anxiety, euphoria, or apathy, or more psychotic symptoms such as delusions and hallucinations, and more aberrant motor behaviours. This influence is only significant for delusions and aberrant motor behaviour. The discussion and conclusions of the study show that gender influences behavioural disorders. This type of research work is very scarce because may be of great interest to develop and improve preventive strategies and non-pharmacological use of these symptoms in residence for the elderly settings.
La pandemia se ha extendido por los cinco continentes en solo unos meses tras los primeros casos de COVID-19 aparecidos en China en diciembre de 2019. La respuesta ha sido desigual en las diferentes comunidades autónomas espa nolas. Los recursos, los equipamientos han tardado en llegar y el coronavirus ha afectado a miles de personas. Definida por la OMS como una pandemia mundial, la COVID-19 afecta a todas las personas, pero no a todas por igual. Existen grandes brechas tanto en los riesgos en la salud como en el acceso al tratamiento asociadas a la edad. Las personas mayores son un grupo especialmente vulnerable ante la enfermedad producida por el SARS-CoV-2 que presenta un peor pronóstico, por su comorbilidad, los síndromes geriátricos y la fragilidad asociada al envejecimiento1, habiendo sido definida la pandemia como una emergencia geriátrica2.
The confinement caused by the current COVID-19 pandemic protects physical health, but in turn, has a long-lasting and far-reaching negative psychosocial impact; anxiety, stress, fear and depressive symptoms. All of these have a particular impact on vulnerable older people, putting them at serious risk of loneliness. Women report feeling lonelier than men, affecting women to a greater extent. The present study aims to analyze the efficacy of an integrative reminiscence intervention in older women living in nursing homes to reduce the effects of loneliness and depression after COVID-19. 34 older women living in nursing homes are included into study and were divided into intervention group (N = 14) and control group (N = 20). Results showed a significant reduction in perception of loneliness, depression and better positive affects, after the intervention. The pandemic has not yet finished and the most affected group has been the people living in nursing homes. These results show the need for evidence of interventions that can help the recovery of these people who have been so affected. The effects of loneliness during confinement and its psychological effects can be mitigated through such programs.
Las rutas son un conjunto de consideraciones, acciones y elementos, refrendados por el conocimiento existente y validados por la experiencia aplicada, sobre contenidos clave de este enfoque para hacerlo efectivo en los centros y servicios.
Pretenden facilitar de una forma flexible itinerarios de progreso. Su finalidad es orientar a los centros, servicios y equipos en el camino hacia una atención centrada en las personas, respetando una estrategia propia y apoyando que las diversas trayectorias tengan la necesaria globalidad y la clara orientación que debe caracterizar el avance en este enfoque de atención.
¿Por qué una ruta de Buen Trato?
El Buen Trato es una cuestión nuclear para una atención centrada en las personas, algo que se tiene claro cuando se entiende que cuidar significa acompañar vidas que merezcan la pena ser vividas, siendo, el cuidado, mucho más que un conjunto de tareas procedimentales.
Esta ruta basa sus recomendaciones en las consideraciones básicas para hablar de Buen Trato en los cuidados de larga duración:
• El buen trato parte del reconocimiento de la dignidad de toda persona.
• Cuidar es acompañar vidas. El cuidado es una oportunidad para facilitar una buena vida, una vida con sentido.
• El buen trato implica atención integral y siempre personalizada.
• El buen trato conlleva proteger a la persona equilibrando objetivos de seguridad con bienestar.
• El buen trato solo se consigue cuidando las relaciones entre las
• personas que participan en el cuidado
Es necesario concretar en qué consiste en Buen Trato y cómo se desarrolla el buen trato cuando cuidamos a personas en la atención cotidiana, y, por otro lado, es necesario tener muy presente que el cuidado se sustenta en marcos relacionales donde profesionales y familias somos quienes generamos los entornos que facilitan el respeto a la dignidad y la promoción de la autonomía.
“El buen trato solo es posible en los entornos donde las personas, todas, se tratan bien”
Si la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de enfermedades, según la definición de la Organización Mundial de la Salud, (OMS), quienes trabajan con personas en situación de dependencia no pueden actuar incidiendo sólo en uno de los tres aspectos señalados por la OMS. El bienestar y la calidad de vida de estas personas va a depender tanto del cuidado de la salud física y psíquica como de su presencia activa en la vida comunitaria. En definitiva, se trata de cambiar el enfoque centrado en el servicio que se presta y ponerlo en la propia persona atendida, teniendo en cuenta su biografía, sus vínculos emocionales y sus proyectos personales. La coordinación de los servicios sanitarios y sociales es una oportunidad para hacer realidad el modelo de Atención Integral Centrada en la Persona.
Las mujeres, en general, sufren ciertas desventajas en el mercado laboral respecto a los hombres provocadas, en gran parte, por su rol de cuidadora de hijos y otros familiares, como son la contratación a tiempo parcial, el desarrollo de la doble jornada laboral, la brecha salarial y la brecha prestacional. Cuando a esta circunstancia se añade otra como la discapacidad se multiplican las posibilidades de sufrir discriminaciones en el desarrollo de la actividad laboral. La primera desventaja es la alta tasa de inactividad de las mujeres con discapacidad, provocada principalmente por la falta de formación y de información. Pero, incluso, cuando acceden al mercado de trabajo, no se benefician de los efectos de los incentivos que promueven especialmente su contratación y sufren una doble brecha salarial (por ser mujeres y por ser personas discapacitadas). Todas estas condiciones influyen negativamente en el reconocimiento de las prestaciones contributivas, y cuando acceden a las pensiones, lo hacen con importes insuficientes. Es por esto que, consecuentemente, las mujeres con discapacidad son las beneficiarias más usuales de las prestaciones no contributivas.
CEAFA trabaja para poner en valor a las personas excuidadoras y para colocarlas en el centro de atención, realizando este estudio para conocer su situación y detectar, en su caso, sus necesidades. El proyecto, persigue tres objetivos:
– Conocer el perfil de quien, tras años de ofrecer atenciones y cuidados a un familiar con la enfermedad, han dejado de ejercer ese rol.
– Analizar cuál es su situación personal, a través de un cuestionario elaborado para tal efecto.
– En base al conocimiento adquirido en el objetivo anterior, proponer, llegado el caso, medidas en relación con la situación y necesidades que puedan detectarse, de cara a mejorar la calidad de vida de aquellas personas que lo necesiten.
En sociedades donde el individualismo ha ido alejando a las personas de los espacios comunitarios, las soledades hacen su aparición: bien por decisión propia de vivir en solitario, bien por ir aislándose en el espacio y en las relaciones; o bien, por encontrarse en soledad sin desear ni haber elegido estarlo. Desde las instituciones públicas se están realizando diagnósticos e investigaciones para conocer la incidencia de la soledad no deseada y poner en marcha acciones que den respuesta a estas situaciones de vulnerabilidad. La Red de Mujeres del Medio Rural de Álava (RED en adelante), en el marco de un convenio1 con la Diputación Foral de Álava, a lo largo de 2020 ha llevado a cabo un mapeo de soledades en el medio rural de Álava para conocer los recursos y las iniciativas en marcha para acompañar a las personas que puedan sentirse solas. Las mujeres que forman parte de las asociaciones de la RED conocen mejor y pueden llegar con mayor naturalidad a las personas en situación de soledad de sus pueblos, algo más complejo para otras entidades del tercer sector o para las instituciones públicas.
La pandemia provocada por la COVID-19 ha causado un cambio radical en la vida de las personas. El distanciamiento social o la reducción de la actividad física entre otras consecuencias, han afectado especialmente a las personas mayores, un grupo particularmente vulnerable, y entre ellos, a. las que viven en residencias. Estos cambios, junto a la conciencia de esta vulnerabilidad se relacionan con ansiedad, depresión y síntomas psiquiátricos, en muchos casos. Por tanto, esta investigación se propone analizar los efectos de la COVID-19 en variables cognitivas, funcionales y emocionales en un grupo de personas mayores que viven en residencias. Para dar respuesta a este objetivo, se contó con una muestra de un total de 90 personas mayores institucionalizadas con una media de edad de 85,6 (DT= 7,23), siendo mujeres (78,9%). Los instrumentos utilizados fueron: para el estado cognitivo, Mini-Examen Cognoscitivo de Lobo, MEC; para el estado funcional, Índice de Barthel y Test de evaluación de la marcha y el equilibrio de Tinetti. La parte emocional se valoró con la escala Goldberg de ansiedad y depresión. Todos las personas respondieron a los cuestionarios en dos tiempos: 6 meses antes de que se decretara el estado de alarma en España debido a la situación COVID (11.3.2020) y tras la finalización del mismo (21.6.2020). Se realizó una prueba t para muestras emparejadas que mostró diferencias significativas en el MEC (t(89) = 11,40; p < 0,000); el índice de Barthel (t(89) = 2,90; p < 0,005); el test de Tinetti (t(89) = 5,22; p < 0,000); y en la escala de Goldberg tanto en la subescala de ansiedad (t(89) = -8,54; p <0,000) como en la de depresión (t(89) = -4,39; p < 0,000). Estos resultados nos indican que el aislamiento, la ausencia de relaciones y la ausencia de actividades (terapéutica y sociales) ha generado un empeoramiento de las capacidades cognitivas, funcionales y emocionales de las personas mayores evaluadas. Concretamente, se han encontrado mayores niveles de deterioro cognitivo, mayor dependencia funcional, ha empeorado el equilibrio y la estabilidad en la marcha, un aumento de síntomas depresivos, de ansiedad y otros síntomas psiquiátricos. La mayor fragilidad y la dependencia de otras personas para la realización de las actividades de la vida diaria hace que las personas mayores que viven en residencias sean aún más vulnerables a los efectos adversos de la COVID-19.
El propósito de esta revisión es conocer y resumir la evidencia sobre la efectividad de la Terapia de Reminiscencia en diferentes variables adaptativas, publicada en revistas científicas en los últimos 5 años. Método.
La búsqueda de información relevante se realizó a partir de las bases de datos Web of Science, Current Contents Connect, Derwent Innovations Index, KCI-Korean Journal Database, Medline y Russina Science Index, y Google Scholar. Tras una primera búsqueda de 1689 estudios, se revisan finalmente 13 estudios que seguían los criterios de diseño marcados por los investigadores. Resultados. Los resultados nos muestran que la mayor parte de las investigaciones se realizan en comunidad. Las variables más contempladas son la calidad de vida y el bienestar psicológico. Además, la Terapia de Reminiscencia conecta las experiencias pasadas de las personas mayores, permitiéndoles relatar y compartir sus historias de vida, obtener apoyo emocional y aliviar las emociones negativas, la depresión y la soledad. Conclusiones. Las funciones de la Reminiscencia son relevantes en la vejez. Este trabajo podría ser relevante para motivar la investigación y la intervención sobre el tema de la Reminiscencia y sus beneficios potenciales al mejorar la ansiedad, síntomas depresivos, habilidades cognitivas, bienestar psicológico, satisfacción vital, calidad de vida, compromiso social, capacidad adaptativa, resiliencia, y significado de vida, favoreciendo la integridad y obteniéndose, además, beneficios positivos para la salud en personas mayores.
La presencia de personas con discapacidad intelectual y con enfermedad mental en el sistema penitenciario español es una realidad que interpela a la capacidad de prevención de los sistemas de protección social. El tema no ha sido suficientemente estudiado y sigue requiriendo estrategias innovadoras de intervención. Con el objetivo de realizar una propuesta de aspectos clave para la intervención en el área de personas con discapacidad intelectual y enfermedad mental en conflicto con la ley, desde el enfoque de derechos en el trabajo social, se ha llevado a cabo un análisis comparativo de las conclusiones de dos investigaciones previas y se han contrastado con la teoría. En conjunto, se propone que ante estas situaciones de «alta complejidad» puede ser útil el Modelo de Atención Integral y Centrado en la Persona. Palabras clave: discapacidad intelectual, inclusión, trabajo social, cárcel, modelo de atención integral y centrado en la persona.
Esta obra aborda los derechos de las personas con discapacidad aportando un enfoque novedoso que justifica metodológicamente la existencia de un Derecho de la Discapacidad como rama específica del Derecho, y desgrana un amplio repertorio de contenidos materiales que componen la protección de las personas con discapacidad en nuestro ordenamiento jurídico.
El presente artículo analiza los resultados de un proyecto para promover la participación comunitaria en el diseño de los procesos de cuidados desde el modelo de atención integral y centrado en la persona (MAICP), desarrollado en cuatro municipios de la Comunidad Valenciana. La metodología implementada se fundamenta en la investigación acción participativa, trabajando en un diseño de planificación participativa que permita recoger las inquietudes ciudadanas sobre cuidados, y al mismo tiempo sirva para aportar alternativas que den respuesta a los problemas identificados. A partir de la revisión teórica y la elección de tres ejes: cuidados, intergeneracionalidad y fortaleza comunitaria, se aborda la realización de un diagnóstico participativo de carácter cualitativo y exploratorio, utilizando técnicas de construcción grupal de información desde la aplicación de flujogramas, promoviendo el protagonismo de las personas para producir información válida a través de su participación en talleres. Los resultados permiten perfilar como problemas centrales la inadecuación de los servicios de cuidados, destacándose la importancia de la intergeneracionalidad y la necesidad de fortalecer el capital social comunitario
